Hoy enciendo este blog con la misma intención con la que empecé Raíces & Trazos: no para contar un producto, sino para quedarme un poco contigo.
No sé si alguien leerá esto con una taza caliente entre las manos, o desde el móvil mientras el tren se mueve. Pero si has llegado hasta aquí, gracias.
Este blog no será una colección de novedades. Será más bien un espacio para lo invisible.
Un cuaderno en voz baja. Donde poder contarte lo que pasa cuando todo está en silencio: cuando mezclo pigmentos, cuando caliento la cera, cuando me detengo a pensar si esta frase tiene el ritmo que quiero dejarte en la caja.
Aquí no hay estrategia, ni urgencia. Solo memoria, olor y presencia.
Te iré contando lo que voy aprendiendo, lo que voy haciendo, y lo que, sin saberlo, tú también me vas devolviendo.
Gracias por estar al otro lado. Ojalá te sientas en casa.
Y si estás leyendo esto, quizás tú también necesitas una esquina del mundo que no se mueva. Bienvenida. Aquí encendemos lento, pero lo que arde, permanece.