Una carta antes de encenderlo todo

Si estás leyendo esto, probablemente ya sabes que estoy a punto de lanzar Raíces & Trazos. Y antes de que empiece todo, quería dejar algo escrito.

No para explicar. Ni para justificar nada. Solo para contar lo que ha sido este camino. Desde dentro.

No ha sido fácil. Soy madre de dos niños pequeños. Y para llegar hasta aquí he tenido que reestructurar mi vida entera. He aprendido a pedir ayuda. A delegar. A sostener mi sueño sin soltar el resto.

He sacrificado fines de semana, tardes de verano, muchas horas de sueño. He probado, fallado, vuelto a probar. Los vasos no salían como imaginaba. La cera se colaba. El punto exacto del aroma se resistía. Pero no lo dejé.

También me lancé a por una subvención, con todo lo que eso implicaba. Horas, papeles, incertidumbre. Y aun así, con todo… aquí estoy.

Sigo creyendo en esto.

Porque cuando imagino a alguien encendiendo una de estas velas y sintiendo que algo se despierta —un recuerdo, una caricia, una escena olvidada— siento que todo ha valido la pena.

Este proyecto me ha exigido mucho. Pero también me ha devuelto lo más valioso: hacer algo con sentido. Con alma. Con verdad.

No tengo grandes certezas. Pero tengo esto entre las manos. Y sé que está hecho con todo el cuidado que puedo dar.

Este blog será un lugar para eso: para dejar constancia del mientras tanto. De lo que no sale en la foto. De lo que se vive cuando se crea con el cuerpo entero.

Gracias por estar aquí, por acompañarme justo antes de que todo empiece.

Esto no es solo una marca. Es una forma de estar.

Y aunque aún no haya luz completa, ya hay llama.

Carrito de compra